Cuando en el proceso de diagnóstico auditivo se detecta una pérdida auditiva de cualquier grado, es hora de pensar en una ayuda auditiva. En años anteriores sólo pensar en usar un audífono ya era traumático, con los avances que se han realizado en el campo de la amplificación en prótesis auditivas podemos pensar en audífonos más discretos y funcionales.

Los audífonos a lo largo del tiempo han manifestado avances, pues inicialmente se le llamaba audífonos a circuitos amplificadores lineales de gran tamaño, que cumplían solamente la función de aumentar la intensidad del sonido, tiempo después se fabrican audífonos análogos que electrónicamente amplificaban el sonido, sin embargo para el usuario era bastante incomodo pues se escuchaba mucho ruido. Con la llegada de la tecnología digital se miniaturizaron los circuitos y la calidad de sonido mejoro sustancialmente ya que se pueden programar a la pérdida auditiva del usuario por medio de un software

  • Un micrófono que capta el sonido.
  • Un amplificador, que aumenta y modifica el sonido.
  • Un receptor, que envía el sonido al oído.
  • El cuerpo del audífono, es la parte más visible del mismo.
  • Los controles, para ajustar el sonido.

Los audífonos digitales tienen dos funciones principales; amplificar los sonidos tomando como referencia las pruebas audiológicas y proteger al usuario de sonidos fuertes que puedan ocasionar daño a la salud auditiva. Dependiendo de los canales del audífono, este suprimirá el ruido molesto y amplificará de manera eficaz los fonemas del habla.